martes, 25 de febrero de 2014

El Chapo y sus efectos


 


La detención de “El Chapo” Guzmán, ha causado un gran revuelo en el ámbito nacional e internacional, la figura de Joaquín Guzmán Loera se había mitificado a lo largo de las últimas dos décadas a un nivel que sólo puede ser comparado con el del famoso colombiano Pablo Escobar Gaviria, anotando que este último no alcanzó el poder y los alcances que hicieron de “El Chapo” una figura que hasta Forbes registraba dentro de los hombres de mayor riqueza en el mundo.


El prófugo de Puente Grande, que algunos desde la hazaña llamaron “Puerta Grande”, es un icono del narcotráfico internacional y sobre todo el mayor exponente de la cultura de devoción a esta actividad, que bien o mal ha permitido que miles de familias sobrevivan a la miseria prevaleciente en el subcontinente.


No me sorprendió ver en las redes sociales manifestaciones de tristeza y hasta de enojo por la captura de este Zar de las drogas, casi todos habíamos escuchado historias sobre la generosidad que lo caracterizaba y la forma en que pacíficamente administra sus territorios.


Lo cierto es que la captura de este mítico personaje tendrá efectos que en el corto y el mediano plazo serán evidentes en la vida, social, económica y política del país. En los últimos días hemos sido testigos del gran reconocimiento que el Gobierno de la República ha tenido por parte de la comunidad internacional, lo cual sin duda repuntará la buena imagen que hasta el momento ha mostrado nuestro país.

 
Lo anterior sin duda, suma junto con las reformas recién aprobadas un cúmulo de buenas señales para la inversión extranjera y la atracción de capitales, patentando que la visión de darle un giro a la conducción del país va más allá de los discursos que desde hace poco más de una década venimos escuchando.


También marca una beligerante diferencia en la forma de combatir el crimen organizado en nuestro país, ya que ésta y las últimas detenciones, se han hecho sin efectuar un solo disparo, lo que contrastado con el saldo de muertos, o dicho de otra forma “daños colaterales” del sexenio anterior, pone en evidencia lo erróneo de la pasada estrategia.


El Jefe del Cartel de Sinaloa, no es un capo más, de su detención y declaraciones, forzosamente tendrán que irse develando las grandes redes de complicidad y corrupción de las instituciones que permitieron su fuga y su permanencia fuera de la ley durante más de una década, así como de la operación y estructura de los cárteles dominantes en el territorio nacional.


Así que como efectos, no sólo debemos esperar los mediáticos y de imagen internacional, también debemos esperar aquellos que lleven tras las rejas a los que desde el poder has auspiciado la ilegalidad y la corrupción del Estado Mexicano hasta el punto de convertirlo en cómplice de la delincuencia.

 
La extradición será un paso de EEUU exigirá a las autoridades mexicanas para evitar sucesos como el de Puente Grande, pero antes de ello, el Capo de Capos tendrá que cooperar con las autoridades del Gobierno de la República para fortalecer la inteligencia con la que hasta ahora y partir del 2012 se ha trabajado sin generar inestabilidad social.

 
El Cártel de Sinaloa, seguirá operando como hasta ahora lo ha hecho, sus estructuras son demasiado sólidas para depender de un solo hombre, pero sin duda la información que Joaquín Guzmán Loera proporcione, será determinante para ir minando el poder que hasta ahora han conseguido estos grandes consorcios de lo ilegal.


Lo que no podemos negar y sería mezquino hacerlo, es la determinación con la que en el primer año de gobierno ha actuado el Presidente Peña Nieto, más allá de los discursos y las buenas intenciones, esta administración está dando muestras serias de que el cambio puede ser posible.


Comentémoslo en twitter: @jorgeivand

No hay comentarios:

Publicar un comentario