No dejó de sorprenderme este ensayo del Filósofo Coreano-Alemán, Byung-Chul Han, acerca de lo que él llama “las nuevas técnicas del poder neoliberal”. En este libro titulado; “Psicopolitica”, el autor dirige su crítica al sistema actual, argumentando que la eficacia del neoliberalismo radica en hacerle creer al individuo que es libre cuando en realidad el sistema está explotando su libertad.
Han, describe a la psicopolitica
como el sistema de dominación que en lugar de emplear el poder opresor, emplea
el poder seductor, inteligente, que consigue que los hombres se sometan por sí
mismos al entramado de dominación.
El autor también reflexiona sobre
este modelo de autoexplotación que ha
dejado sin efecto las teorías de Karl Marx, ya que la revolución social
empleada como válvula de escape a las acciones represivas basadas en la
relación explotadores-explotados, son sustituidas por el sujeto auto explotado,
que se hace así mismo responsable y se avergüenza de sus fracasos en vez de
poner en duda el sistema. Esta autoagresividad explica Han, no convierte al
autoexplotado en revolucionario, sino en depresivo.
Esta autoexplotación y a la vez frustración ante los fracasos, merma
la libertad del individuo, ya que a palabras de Han, la culpa elimina la
libertad y en el sistema de libre competencia, la única libertad real, es la
libertad de capitales.
“Ya no trabajamos para nuestras
auténticas necesidades, el capital, genera sus propias necesidades, que nosotros,
de forma errónea, percibimos como propias”. Expone Han.
El inteligente ensayo, también ataca
la tendencia de los gobiernos y del “sistema” a transparentar todo lo posible,
definiendo a esta “Dictadura de la Transparencia” como un panóptico digital –
El panóptico es un tipo de arquitectura carcelaria donde su guardián, guarnecido en una torre central,
observa a todos los prisioneros, recluidos en celdas individuales alrededor de
la torre, sin que estos puedan saber si son observados- que hace que la
libertad y la comunicación ilimitadas, se conviertan en control y vigilancia
totales.
El autor no define a la
transparencia como una mala práctica, sino que la motivación de esta, no se
orienta a los procesos de decisiones o a los resultados de las acciones, sino a
la necesidad de desnudar, de desenmascarar, de escandalizar. Esta reorientación
de la transparencia, no genera ciudadanos con iniciativa, sino espectadores
pasivos, que a su vez únicamente generan una democracia de espectadores.
“El neoliberalismo, convierte al
ciudadano en consumidor, la libertad del ciudadano cede ante la pasividad del
consumidor. El consumidor no tiene interés real en la política, no está
dispuesto ni capacitado para la acción común, solo reacciona de forma pasiva a
la política, refunfuñando y quejándose, igual que el consumidor ante las
mercancías que le desagradan. Los políticos y los partidos, también siguen esa
lógica de consumo. Tienen que proveer para satisfacer a sus clientes”.
Pero el también teólogo por la
Universidad de Múnich, concluye que todo esto es posible gracias a que de forma
voluntaria las personas se someten y por hacen ellos mismos el trabajo del “Big
Brother”, no por coacción, sino por una necesidad interna.
En una analogía muy perspicaz,
Han afirma que toda técnica de dominación tiende a generar objetos de devoción
con el fin de someter, y es así como compara al Smartphone con un rosario ya
que ambos sirven como confesionarios móviles y el “me gusta” es el nuevo
prototipo de un “amén digital” donde Facebook es la sinagoga global y nosotros
sus nuevos “Devotos”.
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