jueves, 6 de febrero de 2014

Autodefensas como Política pública



El surgimiento de grupos armados como resultado de la incapacidad del Estado de proporcionar seguridad, no es nuevo en nuestro país ni en Latinoamérica, basta con mencionar los grupos paramilitares en Colombia o las propias células surgidas en nuestro país durante la revolución de 1910 para evitar los abusos de quien “a río revuelto”, querían obtener las ganancias del pescador.

A raíz de la lucha encarnizada que se generó hace poco más de un lustro contra el crimen organizado, las consecuencias de la fallida estrategia siguen siendo pan de cada día en materia de Seguridad Pública en nuestro país.
 
El tema del surgimiento y apogeo de los grupos de autodefensa en diversas entidades federativas, específicamente en Michoacán, has sido motivo de que México, figure nuevamente de manera negativa en los principales medios nacionales e internacionales.
 
Lo cierto es que no es un tema menor, las autodefensas son el reflejo más revelador de un pasado ineficaz y de un presente preocupante, ya que en un sistema republicano, el hecho de que el ciudadano tome en su mano la justicia y la ejerza sin consentimiento de la ley, es un indicio del resquebrajamiento del estado de derecho.
 
La decisión de integrar a los grupo de autodefensa a la vida institucional del país, es a mi opinión una forma adecuada de convertir una amenaza en un área de oportunidad, ya que el surgimiento aunque no legal de estos grupos, si cuenta con un origen legítimo como lo es la preservación de la propia vida y la propiedad privada, basamentos primigenios para la existencia de todo Gobierno.
 
Convertir un tema de seguridad pública y estado de derecho en uno de política pública y solidez institucional, es una inteligente y hábil respuesta a un tema que puede poner a tambalear la imagen de nuestro país en el exterior y padecer los efectos que esto genere.
 
La idea se antoja correcta, pero como toda política pública, esta tiene que pasar por varias etapas para asegurar su correcta implementación; los requisitos de integración, el adiestramiento, la capacitación, el equipamiento y el relevo de mandos informales por mandos militares, serán los verdaderos parámetros que muestren la eficacia de este anuncio, que se vislumbra astuto y conveniente. 
Por el bien de la vida institucional, esperemos así sea. 

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Twitter: @jorgeivand
 

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