lunes, 9 de agosto de 2010

Vida Institucional VS Polarización Social

Las ventajas de vivir en una sociedad que enmarque su funcionamiento en las instituciones, es garantía para poder avanzar hacia un desarrollo integral, que finque la perdurabilidad de la misma.

Pero ¿Qué son las instituciones?, a veces cuando hablamos de este tema, pensamos en los edificios o la burocracia que los integra, sin embargo el término en el contexto de la vida democrática va mucho más allá.

Hace mucho escuche a un catedrático francés hablar del tema y ponía como ejemplo a la cruz roja en la segunda guerra mundial, el maestro comentaba; “cuando todo estaba destruido, y no había piedra sobre piedra, lo único que existía de la cruz roja eran médicos, paramédicos, enfermeras y camillas, ahí entendí el concepto de Institución”.

Y claro hablar de instituciones es hablar principalmente de personas, pero entonces ¿cualquier conjunto de personas hacen una institución?, lógicamente no, existen factores que las caracterizan de cualquier otra conformación social; en primer lugar, sus fines. Los objetivos de las instituciones deben ir más allá de objetivos personales o de grupos y se enfocan en el bien y el interés de la comunidad de que emanan, teniendo como premisa el largo plazo y a veces la utopía. Y en segundo su basamento legal, es decir que su creación y sus fines se inscriban en los ordenamientos legales y jurídicos que rigen la vida de la sociedad para así darles certeza.

Podemos deducir pues, que la vida institucional garantiza fines más allá de los intereses o proyectos de los propios gobernantes y define un modelo en el que son las instituciones los pilares del sistema de gobierno y no las personas que somos pasajeras y efímeras. Por eso Juárez decía y decía bien, “los hombres no somos nada, las instituciones son todo”.

Por supuesto que en nuestra incipiente democracia aún falta mucho para consolidar una vida institucional sólida y eficiente, sin embargo como todas las cosas que existen en la democracia, nada se hace posible solo por decreto, sino que los cambios y los avances se dan de manera colectiva, cuando cada uno asumimos el tajo de responsabilidad que nos corresponde.

En Durango, cuando se ha impugnado el proceso electoral, donde se eligió al poder Ejecutivo Estatal, resulta indispensable apelar a las instituciones que rigen dicho proceso antes de polarizar a la sociedad, si el proceso tuvo irregularidades o no las tuvo, los ciudadanos y más aún los actores políticos debemos esperar el fallo de los tribunales electorales y evitar la confrontación y la polarización de los ciudadanos.

Lo demás seria querer lograr a cualquier costo los objetivos personales y desprestigiar y pasar por alto la vida institucional del Estado, que representa por ley la voluntad general de los ciudadanos entorno a la resolución de los conflictos electorales.

Es una pena que actores políticos que ostentan grados de Doctorado en Derecho y que han ocupado cargos legislativos a nivel local y federal, sean los primeros en mostrar que más pesa la ignorancia movida por la ambición y el resentimiento que el deseo de que la sociedad este unida y tranquila.

Los ciudadanos debemos esperar de manera respetuosa el veredicto de las instituciones locales y federales sobre el tema, acatar su falló y fortalecer así nuestra naciente vida Institucional.

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